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lunes, 9 de noviembre de 2015

MI EX ESPOSA ERA UNA SABIA



En una ciudad de Grecia vivía un sabio famoso por tener la respuesta para todas las preguntas.

Un día un hombre, conversando con un amigo, le dijo:

– Creo que sé cómo engañar al sabio. Voy a llevarle un pájaro que sujetaré en la mano, y le preguntaré si está vivo o muerto. Si dice que está vivo, lo apretaré y una vez muerto lo dejaré caer al suelo; si dice que está muerto abriré la mano y lo dejaré volar.

El hombre llegó hasta el sabio y le hizo la pregunta:

– Sabio, el pájaro que tengo en la mano, ¿Está vivo o muerto?
El sabio miró fijo al hombre y le dijo:

– La respuesta está en tus manos

MUCHOS AÑOS ANTES DE ESCUCHAR ESTE CUENTO LO MISMO ME DIJO MI EX UN DIA QUE ESTABA CON DOLOR DE CABEZA Y YO ANDABA CACHONDO.


MI EX ERA UNA SABIA...



jueves, 22 de octubre de 2015

NO ES HISTERIA -ES BUEN GUSTO, CRITERIO Y AMPLIA OFERTA



Durante el transcurso de estos últimos años, luego de charlar con distintas mujeres, leer los comentarios de éste y otros blogs, leer muchos perfiles de sitios de encuentro, escuchar entrevistas de personajes de la farándula despechados, no quedan dudas que el de histericismo masculino existe, pero no se si es tan alto como parecen querer confirmar las voces femeninas.

Las posibles manifestaciones de esta pseudo histeria masculina para mi son:

Catch-And-Release (CAR)

Según me he enterado hay una variedad de hombres que aparentemente suele mostrar un denotado interés por algunas mujeres y luego llegado el momento de concretar, aunque sea para compartir un café (en el sentido concreto de beber esa infusión y no como eufemismo sexual), no aparecen-Esta variante del CAR -término que tomé prestado de la pesca y se refiere a la pesca con devolución, se divide en dos escenarios principales:

1. No aparecer en el lugar del encuentro y peor aún "ni siquiera tener los huevos o cortesía de avisar".
2. Aparecer al primer encuentro y varios más, y aparentar o mostrar (según el desenlace futuro) interés por proseguir con futuros encuentros - pero luego no aparecen/se contactan más.

En el primer caso, puede resultar que sí aparecieron, pero vieron a través de la ventan del bar que la mujer con la cual se iban a reunir era marcadamente distinta a la de las fotos, y el CAR está sencillamente motivado por una cuestión de buen gusto o valoraciones estéticas propias.

El segundo caso, se podría explicar diciendo que luego de varios encuentros, el hombre FINALMENTE se dio cuenta que la tierna "pececita" podría terminar siendo una barracuda o una fuente de profundos dolores de huevos futuros. El famoso "El que se quemó con leche...". El tema es que el ánimo de garchar suele sublimar, cualquier intento del cerebro de alertar sobre futuras quemaduras. "El animalito tiene razones que la razón no entiende" - La desaparición del varón en este caso está explicada en - TENER BUEN CRITERIO o al menos una memoria medianamente buena y cierta capacidad de sumisión animal.

Gato por liebre.

En este caso el entrecruzamiento de las especies es mutuo y tiene similud con el caso anterior, pero aquí ya hubieron varios encuentros sexuales y transcurrió un lapso de tiempo lo suficientemente amplio como para que ambos pudieran verse con mayor claridad y al hacerlo llegaron a la misma conclusión.

El varón a la hora de cortar suele arguir que: "Era una loca de mierda" "Una histérica insoportable" "Una hincha huevos de proporciones bíblicas" "No cogía muy bien" "No había verga que le viniera bien" (y si prosiguen leyendo se darán cuenta que la que no le venía bien en realidad era la de él)

La mujer en cambio suele decir: "Tardaba más en producirse que yo" "La tenía chiquita" "La tenía chiquita y encima no cogía bien" "No sabía que tenía que hacer para que estuviera contento" (el famoso que cocine como mi vieja, coja como una puta, traiga a la amiga/hermana y se comporte como una santa)

El porqué la gente tarda tanto en darse cuenta (si bien puede ser una cuestión de meses o hasta semanas) es muy sencilla: es que la gente es mucho más estúpida o ciega de lo que quiere reconocer. 

Apelaré a una metáfora política: resulta claro que tanto Margarita Stolbizer como Nicolás del Caño son candidatos con un nivel de honradez mucho más alto que todos los demás que lideran las encuestas y sin embargo no tienen la más mínima chance de triunfar en las próximas elecciones. Por otro lado los argentinos nos vivimos quejando por el altísimo grado de corrupción en la política. Tal vez no sea un caso de estupidez o ni siquiera ceguera, sino más bien una demostración de pragmatismo impúdico, pero ayuda a entender el porqué las relaciones entre las personas son un tanto complicadas.

Tal vez los argentinos seamos unos reverendos histéricos políticos o una manga de pelotudos importantes o no,  porque también está "El pueblo nunca se equivoca". Veremos...

Amplia Oferta

Gracias a los diversos recursos tecnológicos, sitios de encuentros, speed-dating, redes sociales, bares de solos y solas, bares para swingers, boliches, el poder adquisitivo de las mujeres (que aunque es menor al del hombre porque les pagan menos, bla, bla) les permite tener auto propio e ir adonde se les canta el culo y volver a la hora que quieran, vivir solas, etc. etc. Todos estos escenarios permiten una oferta mucho más amplia y encima gran cantidad de mujeres ni siquiera pretenden "un novio en serio" para concretar. Tienen una actitud mucho más proactiva y no les importa tanto "el qué dirán" (de sus pares, familiares, etc.) Es más, en algunos casos hasta sus hijas (los hijos lo dudo) les sugieren: "Dale vieja, salí a garchar que te va a hacer bien".

Ergo, tanto el galán como el billetera tienen muchas posibilidades de concretar y si el hombre es "poligámico por naturaleza" entonces ¿por qué ir "contra natura"? Que dicho sea de paso también es bastante popular a la hora de garchar.

Pero también existe una contracara a todo este intringulis del histericismo masculino: y esa es que cuando el hombre un tanto cansado de tanto sexo fácil decide finalmente "sentar cabeza" se da cuenta que no resulta tan sencillo encontrar "una silla donde poder  sentarla".

martes, 13 de octubre de 2015

martes 13


Como hoy día ya casi nadie se casa y por una fecha no se caga un matrimonio (salvo que estuvieras haciendo cagadas justo un Martes 13) sino por varios días, semanas y años de desidia, es que me voy a referir más bien al tema embarques.

Desastres aéreos:

Tenerife: Domingo 27 de Marzo de 1977 - 583 muertos - es el mayor desastre aéreo en la historia de la aviación.

Lunes 12 de Agosto de 1985 - 520 muertos, un día antes de un Martes 13.
Martes 12 de Noviembre 1996 - 349 muertos - casi un Martes 13.
Domingo 3 de Marzo de 1974 - 342 muertos
Domingo 23 de Junio de 1985, 329 muertos
Domingo 19 de Agosto de 1980, 320 muertos
Jueves 17 de Julio de 2014,  298 muertos
Domingo 3 de Julio de 1988, 290 muertos
Miércoles 19 de Febrero de 2003, 275 muertos
Viernes 25 de Mayo 25 de 1979, 273 muertos
Miercoles 21 de Diciembre de 1988, 270 muertos
Jueves 1 de Septiembre de 1983, 269 muertos
Lunes 12 de Noviembre de 2001, 265 muertos - un día antes de un Martes 13.
Martes 26 de Abril de 1994, 264 muertos
Jueves 11 de Julio de 1991, 261 muertos
Miércoles 28 de Noviembre de 1979, 257 muertos
Jueves 12 de Diciembre de 1985, 256 muertos

Lo que salta a simple vista es que del 2000 a la fecha no hubieron tantas tragedias aéreas como en las décadas anteriores y considerando que se incrementó el tráfico aéreo, esto sin dudas es una buena noticia. Eso sí, considerando lo que está sucediendo en el Sudeste asiático en este último año por las dudas no volaría por esa zona.

Y de hacerlo recomiendo un Sábado, que parece ser un día bastante seguro.


Desastres Marítimos:

El hundimiento del Titanic es sin dudas el más famoso, pero no el de mayor cantidad de pérdidas humanas, 1517. Zarpó un Miércoles 10 y se hundió el Lunes 15

Martes 30 de Enero de 1945, un submarino ruso hunde al Wilhelm Gustloff, causando la muerte de 9.400 personas, entre civiles, militares, etc.

Domingo 20 de Diciembre de 1987, se hunde el Doña Paz (de bandera filipina) y con 4.386 víctimas civiles es el mayor desastre naval en tiempos de paz. Pero claro, como eran casi todos filipinos, nos chupa un huevo.

Sábado 4 de Diciembre de 1948, se hunde el Kiangya, en China. Supuestamente chocó contra una mina dejada por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial- Se estiman que murieron entre 2750/3920 personas. Interesante ver que la estimación en vidas en China oscila en 170 personas. Total si algo sobra en China, son chinos.

En realidad con los desastres marítimos la tarea debería ser mucho más exhaustiva porque los trayectos son más largos y habría que averiguar en qué fecha zarpó cada buque.

También en cuestiones de determinar la suerte de una fecha hay que contemplar los husos horarios, porque las fechas pueden variar según el lugar de origen del embarque y hacia qué parte del mundo viajó y más aún, a qué parte del mundo le interesa la noticia.

Además, hoy día, mensualmente mueren decenas y hasta centenas de personas intentando cruzar el Mediterráneo, el Adriático, etc. en embarcacioines muy precarias, escapando de la opresión, la miseria, las matanzas étnicas, etc.

En su caso no creo que la mala suerte se haya originado el día que embarcaron, sino el día que les tocó nacer en lugares donde la violación, las matanzas, la esclavitud, la hambruna, son moneda corriente. Son lugares donde el acceso al agua es una bendición. Y si es potable, directamente un milagro.

Según The Guardian, hoy hay 50 millones de personas viviendo en campos para refugiados. La mayor cantidad desde la Segunda Guerra Mundial.

Conclusión:
Los viajes son más seguros, pero solo para aquellos que viven en países "afortunados".

Al 60% de la población restante, la suerte es algo que parece ignorarlos de manera rotunda. Casi parecería que fuera intencional. Pero eso sería concederle a la suerte propiedades discriminatorias.

Y como es una entrada de blog y no una investigación para NatGeo, lo dejo acá.

PD: para gran parte del mundo occidental norteño, la fecha de yeta es el Viernes 13. Así que ni siquiera con la mala leche nos ponemos de acuerdo.




martes, 8 de septiembre de 2015

¿Tanto quilombo por el mal aliento y luego terminar así?

A diario vemos campañas para combatir el mal aliento.
¿Tanto alboroto para terminar comiéndonos?







Buscando imágenes de un 69 encontré ésta
y debo admitir que me alegró mucho ver el link con el blog.

Chiste Alusivo: un pibe entra al dormitorio de sus viejos justo cuando están en un 69 a full y les dice:
- Y pensar que a mí me mandan al psicólogo porque me chupo el dedo.


martes, 18 de agosto de 2015

Ser o no ser vs. Estar o no estar..



Recientemente descubrieron, luego de varios estudios, que algunas pipas de Shakespeare contenían restos de marihuana y coca, lo cual podría explicar varias cosas, pero antes que los cultores del porro se suban al carro, es importante aclarar que su genialidad no provenía del consumo de marihuana o coca.

Al igual que muchos otros GRANDES de la música, el arte y las letras, que nos han brindado sus maravillosas obras, su maestría no radicaba en su adicción, muy por el contrario, casi se podría decir, que fueron grandes "a pesar de su adicción". De no ser así cualquier drogadicto podría ser Jimi, Bob o Van Gogh (que con algo seguro que se daba, aunque sea ginebra).

Y me puse a reflexionar que en inglés, el To Be, a diferencia del español, puede usarse tanto para el SER o el ESTAR (I am Ato / I am here/happy) y que sabiendo de su adicción (o al menos sospechándola) su famoso soliloquio bien podría haber sido una reflexión tipo:

¿Soy drogadicto o no soy drogadicto?
(To be a junkie or not to be a junkie?)
¿Estoy drogado o no estoy drogado?
(To be stoned or not to be stoned?)

Un importante detalle: este famoso soliloquio, tal vez el más citado de la literatura, se refiere a un estado de depresión profunda en el cual Hamlet está contemplando morir/suicidarse. Su popularidad casi podría interpretarse como que la humanidad empatiza mucho con éste estado.

Y los dejo con la versión del Ser o No Ser de La Vela Puerca .






jueves, 6 de agosto de 2015

MUJER - HOMBRE 100.000 A.C. vs. HOY



HOMBRE – MUJER DE HACE 100 MIL AÑOS VS. HOY.

Extracto del libro Ágil Mente de Estanislao Bachrach.

No es material típico de Blogger, pero tal vez les interese entender porqué la gente anda tan pero tan angustiada. Sobre todo las madres solteras/divorciadas. No, la verdad que no las envidio, ni un poquito. Si andan con poco tiempo lean directamente el final, y tal vez asientan, pero no van a entender bien porqué. Y he ahí el meollo del asunto.

El pasado… ¿pisado? En su libro The Buying Brain, el doctor A. K. Pradeep cuenta cuatro minihistorias muy logradas para explicar la diferencia, o más bien la similitud, de la vida cerebral de nuestros primeros ancestros hace cien mil años en África y nuestra vida hoy. Aquí van. Viajemos en el tiempo y observemos tu vida hace cien mil años… Te despertás en la sabana africana un día muy seco, con el sol en la cara. Tenés hambre y frío. Tu cerebro orientado por objetivos —tu nuevito córtex prefrontal comanda al cuerpo a buscar y encontrar lo que más se necesita— te empuja a salir, a conseguir comida. Agarrás tu lanza, también nuevita, y te alejás de tu refugio. Tus niveles de ansiedad aumentan, tus sentidos están alertas, tus oídos monitorean todo tipo de ruido que escuchás a trescientos sesenta grados. Tus ojos escanean el horizonte, tu nariz olfatea el olor a otros animales, agua, plantas. Tu boca está muy seca, y todos tus músculos están tensos y preparados. Tu respiración es rápida y tu ritmo cardíaco, elevado. Dos horas más tarde, tus ojos, oídos y nariz te alertan. Algo se está moviendo detrás de los pastos altos. De pronto una cola aparece y de inmediato la mirada de un leopardo se cruza con tus ojos. En una velocidad alucinante tu cerebro calcula el próximo paso. El leopardo es más rápido que vos. ¿Deberías escapar? Pero tu lanza es mortal y tenés mucha hambre. ¿Deberías luchar? En milisegundos la decisión está tomada. El leopardo también tiene hambre, y ves su determinación mientras se te acerca agazapado y te muestra sus dientes. Sus bigotes se mueven mientras entra en estado de máxima alerta. Toma la decisión y se te abalanza. Ustedes son dos predadores mortales con mucho hambre. Sólo uno sobrevivirá. Tu corazón bombea fuerte, tu cuerpo transpira y tus músculos tiemblan mientras avanzás en esta vida con escenarios de vida o muerte. La pelea fue corta pero sangrienta. Estás herido pero volverás a tu refugio con tu lanza. El leopardo está colapsando y tu cuerpo segrega endorfinas; la hormona de “me siento bien”, que te produce una sensación de euforia. Cargás el leopardo en tu espalda y caminás algunos kilómetros hasta tu hogar, ahuyentando cuervos y hienas que te quieren robar la comida. Te recibe la gente de tu tribu con alegría, preparan un festín y limpian tus heridas. Aquí el circuito cerebral de recompensa se enciende, y la sensación de orgullo y deber cumplido se establece profundo en tu psiquis. Esto te impulsará a que salgas a cazar algún otro día.

Cuando en el cerebro se enciende el sistema de comportamiento-recompensa, se libera una fuerte dosis de dopamina que nos motiva a volver a intentarlo y a repetirlo. Durante algún tiempo este sistema de comportamiento repetitivo enciende el circuito de recompensa y otros sistemas neurológicos que nos motivan a mejorar la performance y hacerlo cada vez más fácil y con frecuencia. Física y emocionalmente exhausto, te entregás a un sueño reparador. Un nuevo día amanece.

Mismo cerebro hoy, siglo XXI… Esta mañana te despertás con el sonido de tu alarma digital. Estás calentito y cómodo. En lugar de focalizar en la búsqueda de comida para asegurar tu supervivencia, examinás tu heladera para ver qué opción de “pocas calorías” te conviene. Muy rara vez, o nunca, la búsqueda de un sustento es tu motivador principal para comenzar tus actividades. Pero tu cerebro primitivo todavía siente una compulsión por cazar, por lograr, entonces eleva la misión del día a un escenario de vida o muerte. Chequeás tu e-mail y te das cuenta de que un proveedor te acaba de mandar una carta documento. Exactamente como te sucedió en la hambrienta sabana africana, tu ansiedad aumenta, te pone tenso y superalerta. El cerebro te urge la búsqueda de alivio. Agarrás el celu y la laptop y comenzás tu viaje en auto al trabajo. Sentado, en el tránsito, tu cerebro se siente amenazado. Las bocinas suenan todas al mismo tiempo y tu amígdala —parte del cerebro que responde al estrés— se prende fuego. Tu presión sanguínea aumenta y tu corazón va más rápido. Todo tipo de mensajes publicitarios en la autopista te seducen y te invaden sin cesar. Prendés la radio. Cayó la Bolsa. Tu sentido de seguridad se ve amenazado otra vez. Tu irritación crece cuando un auto trata de pasarte por donde no debería. Te enojás y no lo dejás pasar, haciendo una maniobra automovilística digna de un maestro del volante. Llegás al trabajo y estacionás. En el estacionamiento, un grupo de jóvenes transpirados y temblorosos tratan de robarte la computadora, el celular y la plata. Tu instinto de supervivencia entra en juego. Gritás y tratás de moverte entre los jóvenes. Confrontados por vos, ellos ahora están tan enojados como desesperados. No sólo quieren tu compu sino también tu vida. Tu corazón se sale por la fuerza de los latidos, y tus músculos tiemblan. Justo llegan dos guardias de seguridad, y los hombres se escapan. Colapsás en alivio. Horas, días y semanas más tarde, tu cerebro va a revivir toda la escena. Vas a soñar con ella todas las noches. Tu umbral de miedo ahora es más bajo, y tu seguridad se ve amenazada constantemente. Pero no corrés ni te escapás —como cien mil años antes— sino que entrás en tu oficina y te sentás en tu escritorio. Interactuás con tus colegas todo el día, tratando de influenciarlos y obtener más poder. Tu nivel de cortisol (la hormona del estrés) aumenta, y mejora tu estado de alerta y performance.

Estás “en tu juego”, alineándote con aquellos que apoyan tus objetivos y escaneando a los que podrían destruirte. Tus ojos, ciento por ciento del tiempo, ocupándose de esto. Cuando volvés a tu casa, la noche ya llegó y un montón de luces parpadeantes te acompañan en el camino. Tu cerebro lucha para tratar de entender todos esos mensajes que te disparan esas luces. La gran mayoría es irrelevante. Aquellos mensajes nuevos o relevantes repercuten en tu hipocampo, y quedarán guardados de manera más permanente en tu córtex. Llegás a casa, encendés alguno de tus tres plasmas (o los tres) y pasás algunas horas recibiendo, enviando o monitoreando más mensajes (de texto, de email, de Internet, de publicidad, etcétera). Caés dormido en un sueño para nada restaurador, el cual es importantísimo para consolidar la información en tu memoria que podría ayudarte mañana a adaptarte mejor. 

Viajemos ahora otra vez cien mil años en el tiempo, pero comparemos un día en la mujer de aquella época con un día actual… Te despertás transpirada con un bebé hambriento en tus brazos. Lo limpiás y le das de comer y luego buscás algo de comida para vos. Estás peligrosamente flaca y con muchísima sed. El bebé necesita succionar de vos todo tu reservorio de grasa. Con el bebé encima, te aventurás unos metros alrededor de tu área de refugio. Las otras mujeres, adolescentes y chicos de tu tribu van con vos. Se acercan a un lugar donde hace unos días habían encontrado unos gustosos frutos y raíces. Cuando los niños se duermen, algunas mujeres los cuidan y otras siguen recolectando frutos, semillas, raíces y, a veces, pequeños roedores y víboras. Todas las mujeres se mantienen cerca, siempre alerta a la aparición de depredadores, preparadas para pararse entre las fieras y los niños. Sin embargo, nunca atacarían a depredadores peligrosos y grandes. Su córtex prefrontal sabe que un ataque a “todo o nada” podría dejar a sus hijos vulnerables, sin protección o incluso muertos. Sin saberlo, este cuidado les permite cumplir con su objetivo en la evolución de la especie: procrear con éxito. La banda de mujeres y chicos se pasa el día juntando comida y apoyándose mutuamente. No obstante, si alguna miente o engaña, quizá sea una ventaja evolutiva para ella y su progenie. Las mujeres se ocupan de los enfermos y aprenden con rapidez a interpretar a los demás y, sobre todo, a sus hijos, que sólo pueden comunicarse con expresiones faciales y el contacto de ojos. Sin lenguaje hablado, las mujeres pueden distinguir si lloran por hambre, irritación, aburrimiento, angustia, etcétera. Mientras cuidan a sus hijos todo el día, la oxitocina fluye por su sistema dejándolas tranquilas, hasta un poco sedadas, pero muy comprometidas con sus tareas. El cableado del cerebro femenino evoluciona entonces con habilidades empáticas, comprendiendo muchas veces con sólo mirar al otro sus sentimientos o necesidades. Cuando cae la noche, vuelven los hombres. Alguno habrá cazado una gran presa que alimentará con proteínas y calorías a toda la tribu. 

Las mujeres celebran y recompensan al cazador exitoso (billetera mata galán), mientras que reaccionan tímidas y cautelosas con los frustrados para no irritarlos más de la cuenta. Las mujeres entonces elegirán al mejor macho según sus cualidades de exitoso cazador y procrearán con él. Mientras cenan y escuchan las historias de los cazadores (en idioma “gruñón”), las mujeres se acuestan al lado de sus hombres y con sus bebés en brazos. Mismo cerebro, cien mil años más tarde… Apagás tu alarma, te duchás y vestís rápido. Afuera todavía está oscuro, lo que te permitirá completar todas tus actividades del día. Preparás la mochila y el almuerzo para los chicos. Mirás el calendario y qué actividades tienen hoy. Firmás un permiso para una excursión y le escribís una nota a quien cuida a los chicos por la tarde para que recuerde que tu hija tiene dentista y tu hijo, partido de fútbol. Chequeás la heladera y anotás lo que falta y lo que podrían comer tus hijos cuando vuelvan a la tarde del colegio. Pagás las cuentas online antes de despertar a los chicos, vestirlos, desayunar y llevarlos, apurada, a la escuela. Tu cerebro evolucionó multitask, como el de tus ancestros que cuidaban a los chicos, buscaban comidas y atendían a los enfermos. Sos una genia de la eficiencia. El cableado del cerebro femenino evoluciona entonces como lo que se conoce por multitasking , con una conexión entre los hemisferios derecho e izquierdo más importante que en los típicos cerebros de los hombres. Esto les permite hacer malabares entre las emociones, la lógica y las muy diferentes tareas diarias, con más facilidad. En su día, las mujeres tienen muchas “misiones críticas”. Cada uno de los chicos necesita que los despierten y redespierten más de una vez. Los dientes, peinarse, lavarse… Tu hija llora porque no le gusta el vestidito que le elegiste cuando ya están en el auto por salir a la escuela. Pero tu habilidad empática resuelve el problema con rapidez. Agarrás la laptop y el teléfono celular y encarás para la escuela. De pronto te acordás de que hoy te toca a vos buscar a otros chicos y das la vuelta. Frustrada, llegás tarde a cada casa y a la escuela y tenés que bancarte el enojo de los otros padres. Tomás la avenida, y es un caos. Conductores agresivos frenan de golpe, tocan la bocina y se te adelantan por donde no deberían. Tu cerebro siente esto como una situación de “vida o muerte”. Tu corazón late más fuerte, tu ansiedad aumenta, fluye cortisol por tu sistema. Pero tu cerebro está preparado para lidiar con peligros inminentes y ataques probables. Llegás a la oficina corriendo. Casi sin aliento entrás tarde a una reunión.

Mientras presentás tu trabajo a tus colegas, parte de tu cerebro continúa pensando en los chicos. ¿Les puse frutas? ¿Esos mocos serán una gripe o una alergia? Te hundís en tu trabajo, llenando propuestas y pedidos. Tu cerebro multitasking accede ambos hemisferios sin mucho esfuerzo. No almorzás porque estás un poco atrasada. A las 14:30 llama la señora que cuida a tus hijos. Está enferma. Tu cerebro ahora lanza señales de alarma ¡por todos lados! Los hijos deben ser protegidos, es la prioridad. Agarrás tus cosas y salís disparada sabiendo que lo que diga tu jefe o tus colegas puede ser peligroso para tu carrera, te lo advierte tu cerebro. Volvés manejando rápido y chequeando la hora todo el tiempo. Vas a llegar tarde y tu respiración se agita y se hace más corta. Cada semáforo rojo te desespera. ¡Vamos!, ¡vamos!, ¡dale!, ¡dale! Llegás quince minutos tarde, y tus hijos están enojados y caprichosos. Dejás a la nena en el dentista y al varón en fútbol, después volvés al dentista. No pudiste ver el entrenamiento de tu hijo ni un solo minuto. No pudiste sentarte al lado de tu hija en el dentista. Sin embargo, tu cerebro disfruta del confort de tenerlos cerca. Volvés a casa, son las siete de la tarde y la heladera está vacía. Estás levantada hace más de doce horas y todavía no pudiste pasar quince minutos de calidad con tus hijos. Los ayudás en sus tareas de la escuela, llamás a un delivery de pizza y abrís la computadora para terminar lo que no pudiste hacer más temprano. Luego de una cena de veinte minutos cada uno se va a su cuarto. Como mujer con cerebro que necesita conectar, te sentís un poco incómoda porque no pudiste hablar con los chicos ni con tu marido ni con tus amigos en todo el día. A las diez de la noche los acostás, luego de chequear la tarea, y llega tu marido mientras estás sacando la ropa del lavarropa. Hablan un ratito muy corto y exhausta te tirás en la cama a eso de la medianoche. Soñás con amenazas y ataques simbólicos mientras tu cerebro trata de entender lo que pasó en el día. 

Comparando con sus ancestros, los cerebros de las mujeres de hoy tienen muchas más responsabilidades. Su habilidad para mantener a los suyos cerca se ve amenazada constantemente por el estilo de vida de la ciudad moderna.

Estas historias nos muestran con claridad cómo las emociones y el instinto son los verdaderos conductores de nuestro comportamiento, ya sea miles de años atrás u hoy, siglo XXI.

lunes, 20 de julio de 2015

ADR vs Amantes



Ayer 19 de Julio se celebró el Día del Amigo con Derecho a Roce (o Goce) y varios portales y estaciones de radio (supongo que de TV también, pero no suelo ver este tipo de programas) comentaron sobre la diferencia entre ADR y Amante.

Para empezar, suele decirse que la amistad entre el hombre y la mujer es prácticamente imposible, salvo que se consideren incogibles mutuamente. Y debe ser mutua, es decir, no puede existir la más mínima posibilidad de atracción sexual, lo cual es difícil, pero cada tanto aparece una.

También suele decirse que las amistades entre varón y mujer son sublimaciones de un estado latente de cogibilidad. Tanto hombre o mujer son "amigos" que esperan pacientemente un momento de debilidad en el cual podrán "consolar a su amiga/o" con un polvo.

No conozco casos de ADR que perduren mucho. Calculo que es más factible a edades más maduras, cuando los proyectos familiares ya se han concretado.

En cambio con el tema amantes, los reales, no los "gatos" creo que la cosa es más sincera. Los dos saben muy bien porqué se encuentran. No necesariamente tiene que ser para maratones sexuales, es más rara vez lo son, porque si de algo suelen carecer, es justamente de tiempo. Es más, en la icónica película EL AÑO QUE VIENE A LA MISMA HORA, era sólo una vez por año y no es que las sábanas parecían arder. Tal vez por la época y los actores, no podían realizar escenas tan fogosas. Algo parecido sucedía en EN EL SECRETO DE LA MONTAÑA.

No creo que los amantes sólo se sustenten en sus habilidades sexuales, sino en la intensidad de su relación. Que con el tiempo uno de los dos se enamore del otro, o mutuamente, es otro cantar. No es infrecuente que los amantes terminen siendo pareja se casen y hasta tengan familias, pero que justamente por la naturaleza de esta relación formal, la cosa termine fracasando. Es más, si fueron amantes "adúlteros", lo más probable es que en algún momento, comiencen a sospechar el uno del otro. Ladrón que roba al ladrón...

Y si bien suele suceder que los amantes ocupan un "segundo lugar" en lo que se refiere al tiempo dedicado, ya sea físico o comunicacional (si bien con los recursos tecnológicos disponibles de hoy, se pueden incrementar) por otro lado suele suceder que ocupan un lugar privilegiado en la mente del otro. Y luego están las de índole laboral, aunque estas no suelen durar tanto porque si la situación se malogra, el subalterno puede ser despedido o acusar a su superior de "acoso sexual" - Si es entre pares, tal vez dure más, pero por algo existe la famosa frase "Donde se come no se caga" (lo que también me lleva a pensar en el tipo de relaciones que algunos tienen)

Según  una experta, Verónica Malamfanta, autora de ADR Amigos con Derecho a Roce, la tendencia en estos tiempos tan vertiginosos, con la propensión a la "liquidez", de obsolescencia programada, que este tipo de relaciones, tanto los ADR como la de amantes (adúlteros o no) siga creciendo. Las relaciones serias, implican tiempo, y hoy la gente dispone de cada vez menos, ya sea por el trabajo, el estudio, disfrutar del tiempo libre, etc. etc.

Y esta tendencia no tiene un grupo etario destacado, también atraviesa todos los estratos sociales, niveles educativos, culturales, etc. Esto claro en sociedades predominantemente urbanas y occidentales. En los pueblos rurales y en sociedades más tradicionales, no tanto, porque las consecuencias para la mujer pueden muy graves y hasta mortales.

martes, 7 de julio de 2015

Que valga la pena...

Suelen verse con bastante frecuencia este tipo de imágenes en los facebooks, sobre todo de mujeres desilusionadas. Los hombres solemos reflejar nuestra desilusión en otras áreas, generalmente en el deporte.


Tal vez lo más apropiado sería ver la vida con este tipo de mensaje, porque cualquier persona que haya estado en una relación medianamente duradera sabe que compartir su vida con otra persona, a menudo implica renunciar a muchas cosas y entonces esas renuncias deben estar al menos compensadas con otros valores o beneficios.

Pero la verdad, no es sorprendente que este tipo de frases pululen en las redes sociales, porque creo que reflejan cómo muchas generaciones más "nuevas" pretenden vivir. Décadas de "Amarse a uno mismo", de "Lo único que importa es que seas feliz" "Mímate, ámate, trátate bien" etc. etc. han creado varias generaciones que sienten que no deben sacrificar nada o muy poco con tal de ser felices. Y curiosamente es durante éstas últimas décadas donde la Depresión se ha convertido en una epidemia.

Son generaciones que prefieren vivir con los padres -aunque muchos no, porque no les queda otra- es que ser padres a los 20 años, además de ser complicado de por sí, también  implica que no tengan un buen trabajo, acceso al crédito, capacidad de ahorro, etc.- Pero muchos, de clase media, de 25 años o más, con trabajos dignos, prefieren restringir su libertad para tener un estándar de vida que muchas veces es superior al de los "locadores". Hace tiempo que en muchos hogares conviven dos "clases sociales".

En el trabajo el concepto de "ponerse la camiseta" ya practicamente no existe. En gran parte porque muchas empresas ni siquiera ofrecen una, y si lo hacen es una de muy frágil consistencia. Parecen camisetas de acetato. Es que una camiseta de "contrato temporario" obviamente no provoca lealtad.

En muchos aspectos, la cultura del "Aquí y Ahora" ha provocado este tipo de consecuencias. Nadie quiere ahorrar a largo plazo, sacrificarse a largo plazo, invertir en un proyecto, sea laboral o personal, a largo plazo.

Nadie quiere suspender su alegría ni siquiera por un instante, por temor a no poder recuperarla.

En general esto sucede con aquellas personas, que creen que su alegría depende de lo que otros hagan por ellos/as, sea una pareja, un hijo, un padre, la Selección, el/la presidente, la Justicia, el clima, los mosquitos, las antenas de las compañías de teléfono celular, etc. etc.

Sólo cuando uno entienda que poder ser feliz es un privilegio, un premio a lo que uno hizo por sí mismo, para sí mismo o para otros, es que se puede eliminar el pánico a la infelicidad. Y todos sabemos que en un estado de pánico, no existe ni la más remota posibilidad de ser felices, ni siquiera por un instante.