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martes, 26 de abril de 2011

¿Duelo?


“No es que haya fracasado, encontré 10.000 maneras distintas de probar que algo no funciona.”
Thomas Edison.

A diferencia de Edison, no voy a tener tiempo, voluntad ni energía suficientes para probar 10.000 mujeres distintas, pero sí puedo ir determinando cuál se ajusta mejor a mi forma de ser. La idea no es hacer una "cata de mujeres" pero al menos ir definiendo con mayor precisión con qué tipo de mujer me llevo mejor, al menos por ahora. Mañana no sé.
Esta entrada pretende en cierta manera elaborar con mayor claridad el comentario que hizo Luz sobre la "falta de duelo" con la Ato. Con la Ato. prácticamente lo único que nos vinculaba era el sexo y por ende no siento congoja. Era una excelente persona con la cual nos entendíamos muy bien, pero la relación se dio desde lo físico, no emocional. Hubo afecto, no amor.
He tenido otras relaciones que se truncaron, algunas me afectaron más que otras, pero duelo, lo que se dice duelo, es decir, sentir una sensación de vacío tremenda que me provocara un profundo dolor, sólo sentí una vez después del divorcio y dos veces antes, una vez con mi primera novia, y otra vez con otra novia con la cual estuve muy cerca de casarme.
Pero el divorcio fue el acontecimiento sentimental que más me impactó. Y eso que no fue repentino, fue más bien gradual, como una enfermedad terminal, sólo sustentada por el pulmotor del respeto, la ilusión de una posible solución, el amor que aún perduraba y el deseo de provocar el menor impacto posible en las vidas de nuestros hijos.
El divorcio fue como el hundimiento del Titanic, aunque menos repentino y en aguas más cálidas. Fue trágico, pero nos dio el tiempo necesario para que con mi ex mujer pudiéramos hacer bien las cosas y de esa manera subir a los chicos a un bote salvavidas y nosotros salir bastante indemnes. Pero después de un episodio así, uno ya queda como "curado del espanto". Pocas cosas pueden afectar tanto a una persona como un divorcio, por más "cordial" que sea.
Tal vez por eso, ahora cada vez que se trunca una relación, es como si me cayera de una canoa, es producto de un error, porque perdí el equilibrio, el bote se dio vuelta y me mojé, pero nada más. Es un error/experiencia que me ayuda a ir determinando con qué clase de mujer puedo más o menos entablar algo, inclusive tal vez hasta con mayor compromiso emocional, o también me ayuda a determinar si realmente quiero/puedo involucrarme emocionalmente con una mujer.
Son yerros, que me ayudan a determinar si soy yo, el que se equivoca al elegir, o es la otra persona que no lee bien al que tiene enfrente y genera escenarios ilusorios que tal vez me envuelven y me confunden. Pero todos estos yerros me ayudan a ser lo más claro posible en el momento de describirme y describir mis expectativas y sobre todo tratar de ser lo más franco posible sobre lo que puede esperar la otra persona de mí.